top of page
  • Foto del escritorRubén Darío Orozco Palacio

¿Por qué estudiar Ética? ¿Cuál es su importancia?

En nuestro país determinado culturalmente por comportamientos violentos, caóticos, plagados de modas y apariencias poco fundamentales, con serios problemas estructurales como la corrupción permeada en casi todos los niveles, las respuestas a estas preguntas parecerían obvias; sin embargo, cobra verdadera importancia introducirnos en esas repuestas analizándolas comparativamente con otros países, inicialmente en el sector de la economía.  

Al comparar las listas de países “con los empresarios de mejor comportamiento ético” y la contraria, la de “los países con los empresarios de peor comportamiento ético”, salta una pregunta inmediata: ¿De dónde vienen las diferencias?  Las respuestas remiten a múltiples causas, pero hay una que gravita universalmente y que puede coligarse con otro interrogante: ¿SERÁN LOS COMPORTAMIENTOS ETICOS?


La autora española Adela Cortina, en su libro: “¿para qué sirve realmente la Ética?” expone ideas que  pueden servir para explicar las causas finales de tales diferencias,  veamos: todos los seres humanos somos estructuralmente éticos porque, aunque nacemos con un temperamento, cambiamos el carácter a medida que vamos tomando decisiones y esas se constituyen, poco a poco, en una predisposición moral: si tomamos decisiones justas, vamos convirtiéndonos en seres justos, o lo contrario, si tomamos las injustas.


Además, los seres humanos, cuando nos relacionamos con el medio, no damos una respuesta automática como la que dan los animales porque nuestro cerebro se desarrolló hiperformalizado, con múltiples posibilidades de responder, lo que hace que haya una distancia entre el medio y nuestra respuesta; y esas son nuestras múltiples formas de tomar decisiones. Un ejemplo son los protocolos que hemos asumido para tomar alimentos, en tanto que los animales simplemente se abalanzan sobre la comida. Entre todas las posibilidades que se presentan alrededor, tenemos que elegir y al hacerlo debemos justificarlo, lo que trae implícita la responsabilidad sobre la respuesta o decisión elegida.


Lo anteriormente descrito es la estructura moral, pero existen, también, los contenidos morales.


La época actual, tan prolífica en difusión del mundo y en multitud de contenidos, logra influir y producir una visión relativista de la moral, manifestada en expresiones como: “La moral es subjetiva”, “cada cual tiene su propia moral”, “no existen contenidos morales universales”. Estas formas coloquiales son falsas. Ocurre que todos tenemos una estructura moral, pero aprendemos sus contenidos de las influencias culturales y sociales que nos rodean: La filosofía impuesta en el medio, la literatura, el arte y las modas, entre otros. La posición relativista es tan falsa, que choca con las declaraciones ético-morales de los derechos humanos que plantean contenidos universales superiores y de ellas se aprende: “es mejor la vida, que la muerte violenta”, “el dialogo, que la tortura” y “el respeto a los derechos, que las vías de hecho”.


La estructura moral, tan intrínseca al ser humano, puede semejarse a la estructura cerebral y orgánica que nos permite hablar una lengua, sin embargo, podemos aprender otros lenguajes, tal y como podemos asumir contenidos morales del medio, a conveniencia.


Volviendo a la comparación inicial, los países que han llegado a formar empresarios con mejores comportamientos éticos son aquellos que evolucionaron de estados primarios, conflictivos y caóticos, a los actuales estados desarrollados como lo muestra la respectiva lista, pues aprendieron contenidos morales superiores. Al contrario, los que aún se mantienen en crisis, en caos y en conflictos violentos, son los de la segunda lista con bajos contenidos éticos.


Colombia, al encontrarse en un nivel intermedio, alienta a sugerir caminos que lleven a aprender contenidos éticos universales porque es con ellos donde empieza y se fortalece la estructura social, económica y moral de toda nación. En esta búsqueda de contenidos superiores radica la importancia de la ética.


Tomemos, por ejemplo, la importancia visualizada, en señalamientos como los que le pidió Abrahán Lincoln en su celebre carta de 1830, al profesor de su hijo:

¡Aquí podemos ver por qué es importante estudiar ética!¡


Estimado profesor: Él tiene que aprender que no todos los hombres son justos, no todos son verdaderos, pero por favor dígale que para cada villano hay un héroe, que, para cada egoísta, también hay un líder dedicado.Enséñele que, para cada enemigo, ahí también habrá un amigo. Enséñele que es mejor obtener una moneda ganada con el sudor de su frente que una moneda robada.

 Enséñele a perder, pero también aprender a disfrutar de la victoria, háblele de    la envidia y sáquelo de ella, déle a conocer la profunda alegría de la sonrisa silenciosa, y a maravillarse con los libros, pero deje que él también aprenda con el cielo, las flores del campo, las montañas y valles.En la broma con amigos, explíquele que más vale una derrota honrosa que una victoria vergonzosa.

Enséñele a creer en sí mismo, incluso si está sólo frente a todo el mundo. Enséñele a ser suave con los gentiles y ser duro con los duros, enséñele a no entrar en un tren, sólo porque otros entraron. Enséñele a escuchar a todos, pero a la hora de la verdad, decidir sólo, enséñele a reír cuando esté triste y explíquele que a veces los hombres también lloran.

Trátelo bien pero no lo mime, ya que sólo en la prueba de fuego se sabe que el acero es real. Déjelo tener el coraje de ser impaciente y a tener coraje con paciencia.

Transmítale una fe sublime en el creador y fe también en sí mismo, porque sólo entonces podrá tener fe en los hombres.

Sé que pido mucho, pero vea lo que puede hacer, querido profesor”.


Abraham Lincoln 1830


Rubén Darío Orozco P.


0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Comments


bottom of page