top of page
  • Foto del escritorRubén Darío Orozco Palacio

“CREAR O MORIR”, DILEMA PARA LA EDUCACIÓN EN AMÉRICA LATINA

El periodista argentino Andrés Oppenheimer, quien escribió en 2014 el libro “Crear o morir”, nos deja sentimientos encontrados entre tristeza e impotencia ya que, si analizamos una de las características de atraso en educación, esta se vierte sobre la escasa visión de nuestros dirigentes políticos y, por ende, sobre las tenues acciones estatales en Educación y en inversión a la ciencia e investigación. A estos dirigentes es imperioso repetirles la sabia recomendación que hizo W. Churchill en la frase:

“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las siguientes generaciones y no en las próximas elecciones”, a fin de que piensen en la educación como el sector más estratégico que posee la sociedad para su desarrollo.


En el caso de Colombia, en forma regular se ha cumplido con la estrategia de cobertura educativa en muchos lugares de su geografía, pero ha  habido poca atención a la más necesaria: elevar los índices de calidad educativa. Por ello cuando a nivel internacional se miden, los índices de calidad, Colombia, igual que Latino América, se encuentra rezagada. Oppenheimer lo señala crudamente en su libro, al referenciar un estudio del Banco Mundial, que dice: "América Latina y el Caribe sufren de un rezago en innovación. En general, sus emprendedores introducen nuevos productos menos frecuentemente, invierten menos en investigación y desarrollo, y registran menos patentes que los emprendedores de otras partes del mundo".


El autor, evidenciando lo anterior, nos compara con el sudeste asiático e Israel así:


“(…), todos los países de Latinoamérica y el Caribe juntos presentan apenas unas 1200 aplicaciones anuales de patentes de nuevas invenciones ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), lo que constituye apenas 10% de las 12 400 patentes que presenta Corea del Sur anualmente ante esa institución de las Naciones Unidas.

(…) Israel, con sólo 8 millones de habitantes, registra más solicitudes de patentes de nuevas invenciones que todos los países latinoamericanos y caribeños juntos, con sus casi 600 millones de habitantes”.


Por lo anterior, si no desarrollamos una política estructurada en educación que inicie con lectura critica avanzada, comprensión matemática y conocimiento acertado de los fenómenos naturales, no florecerán nunca la investigación, ni la creatividad inventiva en nuestros países.    A este respecto, Oppenheimer propone:


  • Crear una cultura de la innovación: promover más la admiración por estudiantes lectores, investigadores e inventores en ferias de la ciencia, al menos en menor dimensión que las de figuras deportivas, cantantes o youtubers triviales.

  • Fomentar la Educación para la innovación: no impartir conocimiento sino enseñar a procesarlo, cambiar el lente cognitivo desde la niñez.

  • Derogar las leyes que matan la innovación.

  • Estimular la inversión en investigación.

 

Existen pocas Instituciones educativas, muchas de ellas privadas, que despliegan estas acciones y son las que aportan su grano de arena en pro de la calidad educativa, remando solas contra la corriente pasiva y limitante del sistema educativo.

Finalmente, la ruta que el libro de Oppenheimer nos sugiere es muy clara:


“Crear una cultura de la innovación que aliente la creatividad de abajo para arriba no es una tarea tan difícil como parece. Hoy en día, con los medios de comunicación masiva y las redes sociales, es mucho más fácil generar el entusiasmo colectivo por la creatividad y la innovación que antes. Cambiar estas culturas y convertir a los innovadores en héroes populares es una cuestión de voluntad política, que pueden alentar los políticos, los empresarios, los sectores académicos o la prensa.”

 

Rubén Darío Orozco P

0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Comments


bottom of page